CARCINOMA PULMONAR SECUNDARIO EN PERRO

Se presenta un caso clínico de un perro mestizo geriátrico de 14 años de edad de 6 kg de peso vivo que acude a nuestro centro veterinario como consecuencia de una pérdida de peso muy pronunciada en las últimas semanas así como una dificultad respiratoria marcada.

En la exploración física el animal presenta disnea, taquipnea junto con una posición ortopneica y cuello ligeramente levantado. Las mucosas se encontraban pálidas y el tiempo de relleno capilar (TRC) era mayor a tres segundos. En cuanto a la temperatura, ésta no subía de 35,3ºC, siendo lo normal encontrar valores entre 38,0 y 39,0 ºC. Al proceder a la auscultación torácica, nos encontramos con un ensordecimiento de los sonidos pulmonares y cardiacos además de un murmullo en el hemitórax derecho con mayor intensidad en el área de la válvula tricúspide, pudiendo identificarse como soplo.

Se procede a la extracción sanguínea para realizar hematología y bioquímica y se realiza una radiografía torácica. En ésta se observa pérdida de la visualización de la silueta cardiaca, derrame pleural y alteración pulmonar ya que presenta macidez-hepatización de distintos lóbulos pulmonares.

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Aquí se muestra una radiografía de tórax normal con el fin de comparar ambas imágenes.

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Ante estos resultados radiológicos estaba indicado realizar una toracocentesis con dos fines, facilitar la respiración al animal y establecer una aproximación al diagnóstico de derrame pleural así como una ecografía torácica. Sin embargo, el propietario decide eutanasiar al animal, por lo que tampoco obtenemos los resultados de la analítica sanguínea.

Tras proceder al acto de eutanasia, el propietario nos permite realizar la necropsia del paciente. El abordaje es a través de esternotomía media. Una vez llegamos a tórax, nos encontramos con una gran cantidad de líquido de color marrón-amarillo.


ImageSe extrajo todo el líquido con una jeringa, pudiendo decir que había un volumen aproximado de 700 mL. Tras esto, se exploró parénquima pulmonar, observando en primer lugar anomalías en el pulmón izquierdo. Se realizó una lobectomía pulmonar izquierda completa.

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El pulmón derecho se divide en lóbulos craneal, medio, accesorio y caudal, mientras que el pulmón izquierdo tiene dos lóbulos, craneal y caudal. El lóbulo craneal se divide en parte craneal y caudal. Por lo que, en este caso se observa afectación pulmonar generalizada, siendo más evidente en el lóbulo craneal parte craneal.

En cuanto al pulmón derecho, destacar que también se encontraba alterado de la misma manera que el izquierdo.

Atendiendo a las alteraciones observadas, a los resultados obtenidos y a la historia clínica del paciente, quién había sido intervenido anteriormente de extirpaciones de distintos tumores localizados, podemos clasificar este caso como un carcinoma pulmonar secundario.

Los tumores pulmonares se pueden clasificar en dos dependiendo de su etiología. En primer lugar se encontrarían los tumores pulmonares primarios (TPP) y  por otro lado estarían los tumores secundarios.

Los tumores pulmonares primarios son muy poco frecuentes en los pequeños animales y suelen afectar a los lóbulos caudales más que a los craneales; por el contrario, los tumores secundarios tienen una alta incidencia, ya que el tejido pulmonar constituye uno de los principales órganos diana en el que se implantan células tumorales embolizadas procedentes de tumores en otras localizaciones.

Por otro lado, los tumores pulmonares primarios suelen estar localizados, por lo que el tratamiento quirúrgico suele ser lo más recomendado. En cuanto  a los secundarios cabe decir que depende de la gravedad del proceso. En ocasiones, afectan sólo a un pulmón así que una lobectomía completa podría estar indicada. Sin embargo, nos podemos encontrar con afectación de ambos pulmones,  siendo los más afectados los lóbulos craneales.

Los tumores primarios que más frecuentemente metastatizan a pulmón son el osteosarcoma, el hemangiosarcoma, el melanoma, los tumores mamarios y diferentes carcinomas (tiroides, tonsila, páncreas, entre otros).


Por último mencionar el término síndrome paraneoplásico (SPN). Éste es una alteración asociada a una neoplasia en la estructura o la función del cuerpo, y que tiene lugar distante al tumor. Por explicarlo de forma sencilla, el SPN lo constituyen los síntomas y alteraciones que a veces se presentan en los animales afectados de un tumor.

Un signo frecuente que nos podemos encontrar en animales con tumores es una malnutrición profunda y una pérdida de masa muscular. La pérdida de peso y las alteraciones metabólicas observadas en estos casos, a pesar de una ingesta adecuada nutricional, se denomina caquexia tumoral, mientras que las alteraciones observadas debido a una ingesta pobre de nutrientes se denomina anorexia tumoral. El resultado en ambos casos será la pérdida progresiva de peso, como le pasaba a nuestro paciente.

Otros signos que podemos encontrarnos dentro de este síndrome paraneoplásico son la presencia de anemia así como una hipoproteinemia que puede ser consecuencia a una alteración en la síntesis o a una eliminación excesiva por una enteropatía perdedora de proteínas. Además, podremos observar una hipercalcemia, es decir, una elevación de calcio en sangre, siendo el linfoma el tumor que con mayor frecuencia lo provoca.

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