HERNIA TORACOLUMBAR

Es una patología que cada vez se da con más frecuencia en la clínica diaria de pequeños animales debido al aumento en la tenencia de razas predisponentes a la enfermedad discal toracolumbar, como por ejemplo el Bulldog francés y el Yorkshire Terrier.

La lesión se localiza con más frecuencia desde los espacios intervertebrales T11-T12 a L1-L2, aunque puede aparecer en otros espacios, sobre todo los lumbares.

Se asocia con la degeneración condroide del núcleo pulposo del disco intervertebral produciendo bien una extrusión o una protusión, denominándose Tipo I y Tipo II respectivamente. La Tipo I es más común en las razas pequeñas y la Tipo II en las razas grandes.

Prioritariamente esta hernia ocurre en las razas condrodistrofoideas, por lo que hay un componente genético importante. Dentro de ellas encontramos al Teckel, Pequinés, Beagle, Caniche miniatura y toy, Cocker Spaniel, Shih Tzu, Lhasa Apso, Corgi Galés, Bulldog Francés, etc… Pero también ocurre por trauma, postural, o predisposición individual en otras razas o individuos aislados.

Las alteraciones neurológicas más comunes son el dolor lumbar y la paraparesia ambulatoria o no de neurona motora superior (NMS), en grados variables, dependiendo de la localización anatómica de la lesión, la duración de la compresión y la fuerza compresora en el momento de la extrusión o protusión discal.

La magnitud del trauma medular espinal se valorará mediante un examen neurológico minucioso, teniendo en cuenta sobre todo, signos de radiculopatía, de mielopatía y de nocicepción profunda. Esta última nos ayudará en el pronóstico ya que los animales que la preservan tras la lesión tendrán un pronóstico favorable.

El diagnóstico definitivo se debe realizar mediante TAC (tomografía axial computerizada) o resonancia magnética.

El tratamiento médico conservador consistirá en confinamiento absoluto y administración de corticoides antes de las 24 horas y remitiendo el caso para diagnóstico por imagen y cirugía.

Así el tratamiento recomendado es el quirúrgico, dependiendo el pronóstico de éxito de la sintomatología neuronal previa a la cirugía y del momento de la misma.

Si no se lleva a cabo la cirugía, la confinación absoluta debe ser durante 4 semanas y se aplicaría, dependiendo de la sintomatología y su evolución, relajantes musculares, analgésicos y protectores gástricos, además de la corticoterapia instaurada desde el inicio, como hemos comentado antes. También habría que monitorizar el sistema urinario pues es frecuente la aparición de infecciones si hay pérdida de evacuación autónoma, y por el confinamiento prolongado.

Con la rehabilitación nos tenemos que marcar como objetivos: quitar dolor; mejorar la propiocepción, el equilibrio y la marcha; trabajar la musculatura atrófica; eliminar los puntos trigger; y trabajar la flexibilidad del tercio anterior.

Si no se lleva a cabo el tratamiento quirúrgico no podremos instaurar un plan de rehabilitación hasta después de 1 mes de confinamiento, y tras evaluación neuronal y física. Si realizamos la cirugía comenzamos con la rehabilitación tras la operación. El plan de rehabilitación debe de ajustarse a cada momento y valoración del paciente y debe de adecuarse y progresar con él.

En líneas generales se debe de hacer un calentamiento general con cinta subacuática asistida en un principio y de forma autónoma según evolución, aplicación de calor en la espalda, masaje integral y cinesiterapia pasiva en el tercio posterior.

Cinesiterapia activa en estación utilizando balones, cabestrillos,etc…. de forma asistida al principio, e ir aumentando paulatinamente la frecuencia y el tiempo, asi como la carga, y la autonomía.

Ejercicios de propiocepción y coordinación, plato de Bohler asistido, estimulación de pulpejos y reflejos flexores. Se debe cambiar el tipo de suelo.

Aplicación EMS en el tercio posterior y TENS en diferencial en la zona de la cirugía.

Ultrasonidos en musculatura paravertebral, evitando siempre la zona de la laminectomía ya que si no podemos dañar la médula espinal.

Calor, ultrasonidos, masaje y TENS en los puntos trigger.

Masaje y elongación de la musculatura del tercio anterior.

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